sábado, 21 de agosto de 2010

La Ultima Carta de Robert Jay Mathews.



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La Ultima Carta de Robert Jay Mathews
En la década pasada, yo fui un residente de Northern Pend Oreille Country. Cuando llegue por primera vez a Metaline Falls, yo solo tenía 25 dólares a mi nombre, el deseo de trabajar duro y de estar solo, y el sueño de que algún día pudiera comprar mi propia pequeña granja.
Durante mis tres años en la mina y siete años en la fábrica de cemento, puedo decir con seguridad que fui conocido como un trabajador duro. Permanecí sin impedimentos y cuidándome a mí mismo. Cualquiera que sea familiar con Boundary Dam Road sabe como mi difunto padre y yo creamos un hermoso lugar en las afueras del bosque. Todas las metas que me propuse fueron cumplidas, salvo una... no pude estar solo.
Después de meses de mi llegada el FBI fue a la oficina de la mina e intento que me despidieran del trabajo. Yo estaba trabajando en el departamento eléctrico en ese momento y mi jefe, afortunadamente, tuvo una profunda y larga aversión con los Federales. Él fue informado por el secretario de la mina. Entonces en vez de hablar con el secretario, el Gobierno hablo con el director de la mina, entonces perdí mi trabajo.
Esta campaña de hostigamiento e intimidación comenzó por mi participación en el Movimiento de Rebelión de Impuestos, desde que tenía 15 a 20 años. El Gobierno estuvo muy sobre mí en Arizona, sobre todo después de un incidente cuando tenía 18 años, en que agentes del IRS me dispararon por nada más que una mala conducta por violación de impuestos.
Abandoné Arizona y la Rebelión de Impuestos cuando tenía 20 años. No me fui por miedo al IRS o porque me sometiera a su tiranía, sino porque estaba totalmente disgustado con el pueblo Americano. Yo afirme en ese entonces como ahora, que nuestro pueblo cayó como uno de los más cobardes, vergonzosos, y degenerados que jamás haya parido la faz de este planeta.
Tenía la esperanza de empezar una nueva vida en el estado de Washington, pero los poderes que mandan tenían otros planes para mí. Cuando aprendí sobre la prueba altamente ilegal con la que me despidieron, escribí esta carta a la oficina de Seattle y les dije a ellos "No quiero más, o me dejan en paz o voy a responder de una manera que le va a resultar muy doloroso a ciertos agentes".
Después de la carta, ellos empezaron gradualmente a molestarme.
Yo pronto me asenté para casarme, limpiar mi tierra y leer. Leer se convirtió en una obsesión para mí. Consumía volumen tras volumen, en temas relativos a la historia, política y economía. Me gustaron especialmente los libros de Spengler "La Decadencia de Occidente" y "¿A Dónde Va El Hombre Occidental?". También me subscribí a numerosos periódicos sobre los actuales problemas americanos, especialmente en todo los concerniente a la siempre y incrementante declinación de la América Blanca.
Mi conocimiento de la antigua historia Europea empezó a despertar una emoción erróneamente suprimida y grabada en el fondo de mi alma, de orgullo y conciencia racial.
Mi gran amor por mi gente creció, y mi odio se profundizo con todos aquellos que quieren destruir mi raza, mi herencia y obscurecer el futuro de mis hijos.
Con el tiempo llego mi primer hijo y entendí que la América Blanca, realmente mi raza entera, fue encaminada al olvido a menos que los Blancos se levanten y cambien la corriente. Mientras más amaba a mi hijo, comprendí que a menos que las cosas cambiaran radicalmente, cuando él tenga mi edad, va a ser un extraño en su propia tierra, un Ario rubio y de ojos azules en un país poblado en su mayoría de Mejicanos, Mulatos, Negros y Asiáticos. Su futuro se iba haciendo más oscuro con el correr de los días.
Llegue a entender que lo que ocurría no era por accidente, había un pequeño y cohesivo grupo de extranjeros que estaban trabajando noche y día para que esto pasara. Aprendí que esos falseadores de la cultura manejaban con mano de hierro a los dos mayores partidos políticos, en el Congreso, en los medios, en las agencias de publicidad, y en casi todas las ramas del Cristianismo de esta nación aunque siempre esos extranjeros subscribieron a una religión diametralmente opuesta al Cristianismo.
Es esa misma gente de la que el Ex Senador William J. Fulbright y el difunto General Brown intentaron prevenirnos. Henry Ford y Charles Lindberg también vanamente quisieron alertarnos. Tenemos que ser más atentos, sino el futuro de mis hijos no puede ser más oscuro y funesto.
De este modo yo no tenía opción. Tenía que ponerme de pie y presentar batalla.
Una guerra secreta se estaba desarrollando este ultimo año entre el régimen de Washington y el siempre creciente número de gente Blanca que está determinada a recuperar lo que nuestros antepasados descubrieron, exploraron, conquistaron, asentaron, construyeron y murieron por ello.
El FBI fue hábil para mantener esa guerra en secreto solo porque hasta ahora nosotros no hicimos nada más que crecer y prepararnos. El gobierno, sin embargo, se vio determinado a forzar los resultados, así nosotros no tuvimos más opción salvo resistir y pelear en su contra. Viva La Victoria!
En este momento deseo tratar la multitud de mentiras que los federales estuvieron diciendo acerca de Gary Lee Yarbrough y de mi.
Gary no "embosco" a ningún agente. Algunas semanas antes del incidente ellos estuvieron hostigando a Gary, siguiéndolo a donde fuese, incluso al hospital cuando fue a visitar a su hija gravemente enferma. El día de la mítica emboscada, Gary estaba afuera del patio de su casa cuando vio un camión del servicio forestal manejando a través de su propiedad en una obvia desobediencia a los numerosos carteles de "no traspasar" esparcidos por toda la casa. El grito al camión para que se detenga, pero este siguió en dirección a la casa hasta que choco y destruyo una puerta. En ese momento Gary hizo disparos de advertencia al aire y el camión se retiro. Esta... fue la gran emboscada.
Los diarios están diciendo ahora que Gary no solo embosco a tres agentes sino que disparo e impacto a los tres. Gary no iba a hacer lo que hizo el FBI en ese momento, lo que fue afortunado para ellos, porque Gary es un experto tirador y si hubiera decidido emboscar al FBI fácilmente hubiera podido matar a todos los federales que estuvieran al alcance de su arma.
Fue entonces a las 8:00 PM de esa noche cuando Gary comprendió realmente lo que estaba pasando. Ahí fue cuando aproximadamente 30 agentes del FBI llegaron a la casa de Gary. Gary y un joven invitado a su casa fueron hacia fuera a investigar la conmoción. Cuando los Federales empezaron a gritar por Gary, el se tiro al suelo y rodando se metió en una zanja atrás de la línea de vehículos del gobierno. El joven invitado regreso corriendo a dentro de la casa de Gary. Después de esperar por 3 horas el FBI uso a la esposa de Gary como escudo y rehén y entraron dentro de la casa. Que hombres tan valientes...
Como incrédulo que suene, Gary estuvo escondido en la zanja atrás de los agentes por cinco horas con su arma apuntando a sus espaldas. Si Gary realmente quería emboscar a esos invasores, tenía ahí una maravillosa oportunidad de hacerlo. Gary en vez de eso eligió darles una oportunidad, algo de lo que después llego a lamentarse. Gary eventualmente de deslizo fuera de la zanja y se metió dentro del bosque.
La incompetencia de esos burócratas armados nunca dejo de asombrarme. Especialmente después de su intento de emboscarme y asesinarme en un motel de Pórtland. Primero, déjenme decir que el FBI no estaba ahí para arrestar a Gary, pero si para emboscarme a mí. Ellos no sabían que Gary estaba en el cuarto. La única razón capaz para buscarme fue por un amigo del Cuarto 14 en que confié, y se convirtió actualmente en un traidor y un informante. El FBI tiene enormes recursos y la última tecnología, pero la capacidad de sus agentes se está desplomando a cada nuevo reclutamiento. Eso es porque la mayor parte los mejores hombres Blancos de este país están empezando a entender que lo que hace un agente del FBI no es nada más que lo que hace un mercenario del ADL y Tel Aviv.
Cuando yo descendí de mi habitación del motel esa mañana, una banda de hombres armados vino corriendo hacia mí. Ninguno de esos hombres llevaba uniforme y la única cosa que decían era "Alto, bastardo". Es ahí cuando yo le grite a Gary que todavía estaba adentro y baje saltando la escalera y salí afuera corriendo adentro del estacionamiento. Una agente mujer disparo a mi espalda pero la bala erró e impacto al director del motel. Yo doble la esquina del motel y salí hacia abajo por la pendiente hacia dentro del área residencial. Después de correr por 2 cuadras, decidí dejar de ser el cazado y convertirme en cazador. Yo saque mi arma y espere atrás de un muro de concreto a los agentes para tenerlos cerca. Cuando yo apunte mi arma al agente más cercano, vi a una elegante cara de un joven hombre Blanco, y baje mi puntería a su rodilla y pie. Yo no había terminado y podía haber matado a los dos agentes, y todavía usar mi mano, la cual estaba ahora destrozada lejos de poder repararla y la cual es muy posible que la pierda en su totalidad. Esta es la última vez que les doy chance.
Y para el traidor del Cuarto 14, nosotros vamos a buscarlo eventualmente. Si esto toma 10 años y tenemos que viajar hasta el fin de la Tierra, pero lo vamos a encontrar. Y de verdad a nuestro juramento cuando lo encontremos, le vamos a quitar la cabeza de su cuerpo.
No tengo remordimientos ni apologías que hacer a Gary y a mí. De hecho, estoy orgulloso de que tengamos el coraje y la determinación de ponernos de pie y pelear por nuestra raza y nuestra herencia cuando tal proeza es llamada crimen y no un acto de valor.
Aproximadamente hace 9 meses el FBI fue a mi casa cuando yo no estaba y amenazaron a mi hijo de 2 años. Es que hay una muy gran equivocación de su parte. Después del tiroteo en Portland, ellos fueron a mi casa y amenazaron a mi madre de 63 años de edad. Tales hombres son muy valientes...
No voy a esconderme, más bien voy a presionar al FBI y les voy a dejar saber que se siente convertirse en el cazado. Haciendo esto lo único lógico es asumir que mis días en el planeta están disminuyendo rápidamente a nada. Igualmente, yo no tengo miedo. Pero la realidad de mi vida es morir, y lo peor que puede hacer el enemigo es acortar mis deberes en este mundo. Yo les voy a demostrar que haré el último sacrificio para asegurar el futuro de mis hijos.
Como siempre, por la sangre, suelo, honor, por la lealtad y por la raza.
Robert Jay Matthews

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